En un contexto de demanda de carga debilitada y exceso de capacidad marítima en la ruta Asia-Estados Unidos, las principales navieras están ajustando sus estrategias de pricing para evitar una caída abrupta de las tarifas spot y contractuales. Según Bill Mongelluzzo, editor senior de Journal of Commerce, el descenso de volúmenes y el elevado nivel de capacidad disponible han llevado a los carriers a moverse desde aumentos de tarifas poco frecuentes y de alto impacto hacia incrementos más pequeños y frecuentes (general rate increases, GRIs) que permitan estabilizar ingresos sin detonar una guerra de precios. Estas tácticas responden más a la necesidad de mantener niveles aceptables de tarifa que a perseguir crecimiento de volumen, y reconocen que un colapso de precios podría profundizar la presión financiera sobre los operadores de líneas y la cadena logística en general.
La estrategia de cambios graduales de GRIs también refleja la relación entre oferta y demanda: con flujos de importación menos dinámicos y un mercado que ajusta su equilibrio, la flexibilidad en pricing se vuelve clave para preservar rentabilidad.














